UNA DE LAS LOCALIDADES MAS IMPORTANTES DE GUIPUZCOA, ES SIN DUDA TOLOSA, QUE RECIBE AL VIAJERO MIRANDOSE COQUETAMENTE EN LAS AGUAS DEL RIO ORIA
Tolosa heredó su nombre de la ciudad francesa de Toulouse, cuyo nombre latino y occitano es precisamente el de Tolosa. La villa de Tolosa fue fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, que según la costumbre de la época bautizó a la nueva villa con el nombre de otra localidad ya existente y con un notorio prestigio, como era el caso de la ciudad francesa.
La localidad se llama de igual manera en euskera y en español. Sus habitantes reciben el nombre de tolosanos o tolosarras, dependiendo de si se utilice el gentilicio español o vasco para referirse a ellos.
El rio Oria pasa por Tolosa y dibuja una hermosa imagen de la localidad, en la que se juntan El Tinglado, el Casino y la iglesia de Santa María, que sirven para dar una idea de las maravillas que encierra ésta localidad, que es conocida sobre todo por sus alubias negras y de suave sabor, pero que merece la pena recorrerla y admirar sus monumentos.
Todo el casco antiguo se conserva en muy buen estado y a los tolosanos les gusta mantenerlo así. Como también les gusta mantener sus tradiciones, por eso resulta muy interesante visitar Tolosa el 24 de junio, cuando celebra la fiesta de San Juan, porque toda la localidad se engalana y además de las clásicas hogueras, se puede admirar un espectáculo cuanto menos curioso. Se trata del alarde, en el que participan cientos de escopeteros, tanto hombres como mujeres, que visten coloridos uniformes y realizan descargas de fogueo, con sus relucientes escopetas. Los escopeteros acompañan a los bordondantzaris, que bailan en la plaza del Triangulo, a la salida de misa, en el atrio de la iglesia parroquial.
Pasear por la ciudad de Tolosa es un encanto, pues a sus estrechas calles asoman las terrazas y balcones de las casas, todas ella llenas de flores. Caminando por el casco antiguo nos encontraremos con palacios, como el de Idiaquez del siglo XVI, que alberga actualmente el Casino. La fachada que mira hacia el río se construyó con fábrica de ladrillo aprovechando en su parte inferior la vieja muralla. La entrada ocupa una parte de la Plaza Vieja (Plaza Zarra), que preside la hermosa fábrica de la Casa Consistorial, un edificio soportalado del siglo XII.
A sus espaldas se yergue el imponente Templo de Santa María del siglo XVII, de estilo Gótico Vasco, que luce su imagen en una hermosa plaza, donde se encuentra el palacio de Aramburu.
Por toda la ciudad se reparten bares, restaurante y tascas, donde es imprescindible detenerse y saborear los pintxos, las alubias negras tolosanas y sus típicos dulces, como las tejas y los cigarrillos de Tolosa. Seguro con ello nos llevaremos un buen sabor de boca, después de haber conocido mejor esta localidad guipuzcoana.
Si salimos de Tolosa tomando la estrecha carretera que bordea la falda del monte Uzturre, ascenderemos hasta la ermita de la Virgen de Izaskun, consiguiendo así despedirnos de la ciudad con una espectacular vista de Tolosa y del valle del Oria.
TEXTO: ELVIRA ALFARO
Tolosa heredó su nombre de la ciudad francesa de Toulouse, cuyo nombre latino y occitano es precisamente el de Tolosa. La villa de Tolosa fue fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, que según la costumbre de la época bautizó a la nueva villa con el nombre de otra localidad ya existente y con un notorio prestigio, como era el caso de la ciudad francesa.
La localidad se llama de igual manera en euskera y en español. Sus habitantes reciben el nombre de tolosanos o tolosarras, dependiendo de si se utilice el gentilicio español o vasco para referirse a ellos.
El rio Oria pasa por Tolosa y dibuja una hermosa imagen de la localidad, en la que se juntan El Tinglado, el Casino y la iglesia de Santa María, que sirven para dar una idea de las maravillas que encierra ésta localidad, que es conocida sobre todo por sus alubias negras y de suave sabor, pero que merece la pena recorrerla y admirar sus monumentos.
Todo el casco antiguo se conserva en muy buen estado y a los tolosanos les gusta mantenerlo así. Como también les gusta mantener sus tradiciones, por eso resulta muy interesante visitar Tolosa el 24 de junio, cuando celebra la fiesta de San Juan, porque toda la localidad se engalana y además de las clásicas hogueras, se puede admirar un espectáculo cuanto menos curioso. Se trata del alarde, en el que participan cientos de escopeteros, tanto hombres como mujeres, que visten coloridos uniformes y realizan descargas de fogueo, con sus relucientes escopetas. Los escopeteros acompañan a los bordondantzaris, que bailan en la plaza del Triangulo, a la salida de misa, en el atrio de la iglesia parroquial.
Pasear por la ciudad de Tolosa es un encanto, pues a sus estrechas calles asoman las terrazas y balcones de las casas, todas ella llenas de flores. Caminando por el casco antiguo nos encontraremos con palacios, como el de Idiaquez del siglo XVI, que alberga actualmente el Casino. La fachada que mira hacia el río se construyó con fábrica de ladrillo aprovechando en su parte inferior la vieja muralla. La entrada ocupa una parte de la Plaza Vieja (Plaza Zarra), que preside la hermosa fábrica de la Casa Consistorial, un edificio soportalado del siglo XII.
A sus espaldas se yergue el imponente Templo de Santa María del siglo XVII, de estilo Gótico Vasco, que luce su imagen en una hermosa plaza, donde se encuentra el palacio de Aramburu.
Por toda la ciudad se reparten bares, restaurante y tascas, donde es imprescindible detenerse y saborear los pintxos, las alubias negras tolosanas y sus típicos dulces, como las tejas y los cigarrillos de Tolosa. Seguro con ello nos llevaremos un buen sabor de boca, después de haber conocido mejor esta localidad guipuzcoana.
Si salimos de Tolosa tomando la estrecha carretera que bordea la falda del monte Uzturre, ascenderemos hasta la ermita de la Virgen de Izaskun, consiguiendo así despedirnos de la ciudad con una espectacular vista de Tolosa y del valle del Oria.
TEXTO: ELVIRA ALFARO
FOTOS: CARLOS R. ZAPATA
1 comentarios:
Un texto muy ilustrativo ya que desconocía el origen de Tolosa .Ahora ya sé algo más sobre ella ya que he podido visitarla varias veces y sé que siempre me ha encandilado.
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