domingo 10 de febrero de 2008

CALATAYUD


CALATAYUD, LA ANTIGUA BILBILIS ROMANA, SE PRESENTA HOY COMO UNA CIUDAD MODERNA, QUE INTENTA CONSERVAR SU LEGADO HISTORICO, A LA VEZ QUE SUS LEYENDAS. Y ES POR ESO QUE PODEMOS DISFRUTAR TANTO DE SUS MARAVILLOSOS MONUMENTOS MOZÁRABES, COMO DEL POPULAR MESON DE LA DOLORES.


Por cierto, si vas a Calatayud puedes preguntar por “La Dolores” porque a los bilbilitanos, no solo no les molesta, sino que tienen a ese personaje de leyenda representado en una imagen de bronce a la entrada de la ciudad y además existe el Mesón de La Dolores, donde se encuentra un museo dedicado a la figura de la joven.
Calatayud es una ciudad plenamente mudéjar, que fue ocupada por los árabes durante muchos siglos, volviéndola a conquistar el rey Alfonso I el Batallador, en el año 1120. Su recinto estuvo amurallado y fortificado con castillos, siendo el más importante el castillo de Ayud, que ha dado nombre a la ciudad.
La importancia que tuvo Calatayud viene dada, entre otras cosas por la cantidad de iglesias con las que cuenta, una de ellas es la jesuítica de San Juan el Real, que se adorna en su interior con unas pinturas atribuidas a Goya, que cubren las pechinas de la cúpula central. Y paseando siempre por el casco antiguo, encontramos un magnífico ejemplo de iglesia mudéjar construida en el siglo XIV, que fue protagonista de grandes acontecimientos de la historia de Aragón y de España. En el año 1411 se celebraron aquí Cortes aragonesas y en una segunda ocasión, los muros de San Pedro de los Francos acogen otra reunión de Cortes: el siete de octubre de 1461 se jura como príncipe heredero de la Corona de Aragón a Fernando, luego llamado el Católico, cuando tenía nueve años de edad.
Las retorcidas calles de la vieja ciudad desembocan en la plaza de España, un enorme espacio cuadrado, rodeado de bellas construcciones de varios colores, con balcones enrejados, desde los cuales se disfrutaba de las fiestas taurinas que se celebraban en la plaza. Los bajos de las casas están soportalados para resguardarse de los fríos vientos del cierzo.
Muchas casonas blasonadas adornan las calles de Calatayud y dan cuenta de la riqueza que tuvo la ciudad, entre las edificaciones más antiguas, podemos disfrutar de la que hoy alberga al mesón de La Dolores, este edificio perteneció a don Pedro Ignacio Jordán de Urriés y Palafox, Marqués de Ayerbe, y en él estuvo ubicada dicha posada hasta 1963. Su antigüedad se remonta, al menos, hasta 1838, según se desprende del Registro de la Propiedad de Calatayud:
Lo curioso de la ciudad es que alguno de sus edificios se inclinan, se apoyan los unos a los otros como sujetándose para no caer, y parece ser que es debido a que el suelo sobre el que se asientan no es tan firme, debido a los sedimentos que acumuló a lo largo de los años el rió Jalón, que atraviesa la ciudad.
La mejor vista de Calatayud se obtiene sin duda desde el castillo, cuando la ciudad se desparrama a sus pies, dejado ver como sobresalen sus hermosas torres mudéjares, como la de San Andrés y la de la Colegiata de Santa María, que está construida sobre una antigua mezquita y cuenta con una magnífica portada plateresca de alabastro, que se cubre con un gran alero ricamente adornado.


TEXTO : ELVIRA ALFARO
FOTOS: CARLOS R. ZAPATA